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¿Necesito de alguna preparación especial para trabajar en un teléfono erótico?

Las líneas eróticas son un negocio seguro que se lleva ejecutando desde hace más de dos décadas, un negocio al cual cada día más personas acuden ya sea por la necesidad o por la falta de empleo, con él, sin llegarse a hacer ricos una familia puede llegar a subsistir si sus clientes se afianzan y se consigue una estabilidad, pero ¿Qué necesito para abrir mi propia línea erótica?

Lo primero un lugar tranquilo en el que estemos seguras de que nadie nos interrumpirá al menos durante la duración de la llamada, ya que no sería muy agradable interrumpir a nuestra clientela con molestos ruidos o interrupciones.

Poseer nuestra propia línea telefónica y contratar un teléfono de tarificación especial en la compañía que nos encontremos y finalmente anunciarnos en el mayor número posible de diarios y páginas web especializadas en este tipo de contactos.

El resto dependerá de tu soltura para desenvolverte cuando tus clientes te soliciten cierto tipo de peticiones ya que podemos encontrarnos desde gente que únicamente desea hablar hasta gente que desea que cumplamos sus más oscuros deseos radiofónicos.

Este tipo de trabajo requiere que nos demos de alta en la seguridad social como autónomo y  más aún si prevemos que  nuestros ingresos serán elevados, porque aunque pensemos que al ser únicamente llamadas telefónicas estaremos obteniendo unos ingresos que inevitablemente debemos declarar, por lo general si le dedicamos el mismo tiempo que a cualquier otro negocio podemos obtener unos ingresos que nos permitan vivir cómodamente y pagar las facturas a final de mes, eso sí, con algo de discreción ya que los ruidos que podemos llegar a emitir no son aptos para familias con niños ni paredes demasiado finas, si vives con tus padres, ten precaución.

 

 

 

Mi divertida experiencia follando a través de una webcam

Prometí que jamás iba a contar esta historia que viví con un servicio de chicas webcam, pero lo cierto es que fue tan especial que creo que merece la pena ser compartida.

En una ocasión conocí a una mujer muy interesante que me conquistó desde el momento en que la vi: era muy guapa, muy inteligente, y compartía muchas aficiones conmigo.

Tengo que reconocí que me enamoré; el primer día que nos conocimos fuimos a por un helado, y lo que más me llamó la atención es que a ella le encantaba el de menta con chocolate (sabor que odio). Sin embargo, fue precisamente esa diferencia la que hizo que me gustase más y más.

Salimos muchas veces pero no nos acostamos hasta que ya pasó un tiempo. Es verdad que experimentábamos una sensación de lo más especial, pero queríamos esperar hasta estar seguros de que merecía la pena.

En el momento en el que nos acostamos, ella me confesó que era adicta a una práctica que le ayuda a incrementar el placer: lo que hacía era poner la cámara a un servicio de gays, funcionando de manera bidireccional; es decir, que ellos nos veían a nosotros, y nosotros los veíamos a ellos.

La verdad es que no estaba en mi lista de fantasías el hecho de que dos tíos me mirasen mientras lo estaba haciendo… pero el hecho de que alabasen en todo momento mi culo era algo que hizo que se me pusiera todavía más dura si cabe. Además, eran unos deslenguados: pero esto, lejos de bajar la excitación, la incrementaba todavía más.

Me olvidé de todo, me dejé llevar y me acabé corriendo dentro.

Lástima que la relación no fuera a ninguna parte, porque el sexo era brutal.

 

 

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